“La costumbre y la comodidad…”

” No se pueden analizar las variables de algo sobre lo que no existe un manual…”


Resulta que en el día del amor y la amistad yo les vine a hablar sobre el desamor, y es que les cuento algo: La costumbre y la comodidad son los peores enemigos.

Y la verdad es que todos amamos acostumbrarnos y sentirnos comodos siempre, y a veces eso está bien, pero de a ratos, no para siempre, TODO en exceso termina siempre siendo tóxico.

Pero… ¿como hacemos cuando eso a lo que estamos acostumbrados desaparece, se aleja sin decir a donde va, y no existe ni forma, ni manera de detenerlo? ¿De que manera debemos asumir las cosas, para poder seguir viviendo?

Porque algo claro está, y es que a la comodidad no le importa que tan bien se sienta con las costumbres que posee en el momento, si se tropieza -así sea de casualidad- con sus viejos habitos, es muy probable que los retome, y se aferre nuevamente a ellos.

Por lo tanto, es muy importante saber que tan controlados, superados u olvidados tiene sus viejos (malos) habitos las personas con quienes deseemos involucrarnos, y sobretodo aprender a reconocer cuando puedes ser tu parte de ese cambio positivo, o si simplemente es una relación toxica y debes retirarte de la batalla (y ojo, esto no significa abandonar e huir, por tu paz mental debes aprender a cerrar los ciclos que no te llevan a ningún lado).

Si algo cuesta aprender, pero siempre se debe tratar de comprender es qué, no debemos aferrarnos a nada, ni a lo maerial, ni a lo sentimental, ni a las personas.

Y… ¿a donde se supone que quiero ir con todo esto que les estoy diciendo?

El asunto es que por más seguridad mental y emocional que se pueda tener, cuando se tienen decepciones amorosas solemos juzgarnos a nosotros mismos, y tratamos de justificar/analizar cada pequeña cosa por mas estupida que sea.

Y nos preguntamos: “¿Que carrizo hice mal esta vez?”  ó ¿Que fue lo que falló? Pero, ya va… existe realmente una manera “correcta” para hacer las cosas ¿? No se pueden analizar las variables de algo sobre lo que no existe un manual, porque por más perecidas que sean las historias que hayas oido, que te hayan contado, o en el pasado te hayan sucedido, TODO es diferente. Y eso si lo veo como un grave error: sentenciar a todos con la misma condena, sólo por haber cometido los mismos errores. 

Ésta es la bendita frase que le encanta decir a la gente para justificar que algo no funciono: “todos los hombres son iguales”, y en el caso de ellos “es que todas las mujeres hacen lo mismo”.  What?  Cada quien tiene razones diferentes para hacer lo que hace, así al final del día sean parecidos los hechos, las razones que han inspirado tales acciones J-A-M-A-S serán las mismas.

Cada cabeza es un mundo, cada corazón tiene algo distinto que lo motive a seguir latiendo. Cada quien estropea las cosas por distintas razones.

Ahora pergunto yo, al justificar que “todo el mundo es igual”, ¿te has llegado a preguntar a tí mismo, si eres tú tambien igual a los demás? No lo eres ¿verdad?, entonces no lo digas en el caso contrario, gracias.


 

Resulta que en esos momentos en los que no encajas con nadie, a veces sueles sentir que de pronto eres tu el único factor que esta fallando, pero resulta que cuando te sientes más perdido es cuando más te puedes llegar a  encontrar a ti mismo, y van apareciendo respuestas a preguntas que ni siquiera se te habían ocurrido preguntar.

Para mi una de esas respuestas fue que, el hecho de que a alguien no le gustes por completo, te cambie por alguien más, te juzgue por algo que a ti te gusta hacer o  te haga sentir insignificante en algún aspecto, NO te hace a ti menos que nadie, ni te hace una persona incompleta, mucho menos debe hacerte sentir insuficiente o estupido.

Es doloroso lo sé, el pensar que alguien con quien imaginabas muchisimas cosas de repente no es quien esperabas que fuera, o hace algo que jamás habrías esperado que hiciera, pero por favor, no te sientas menos persona porque has fallado, o te han fallado.

Son  circunstancias de la vida, y no deben definirte, y sobre todo: nunca le otorgues el poder a nadie de hacerte sentir inferior solo porque existan quienes “si han triunfado”. Cada quien tiene su momento, sus experiencias, y sus caidas también, así que te pido otro favor, y es que tampoco te compares núnca.

Porque así como existió quien no vio toda esa luz que existe dentro de ti, o no fue capaz de arriesgarlo todo por hacerla brillar más, también exite alguien que puede encenderla y mantenerla increiblemente radiante, y esa persona eres tu mismo.

Y claro que si después llega alguien que te ayude a potenciar todo lo que eres, es bienvenido, pero mientras tanto te pido un último favor… ¡se tú mismo tu propio combustible y razón para vivir!

 

 

¿Haz tenido alguna experiencia amorosa que te haya motivado a crecer como persona? Puedes contármelo abajo en los comentarios, ¡las historias dejan más aprendizaje cuando las compartimos con alguien más!

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