Dear Mom, I love you.

Si yo te dijera que te veo en cada lado que voy, ¿pensarías que es mentira? Pero es que te confieso: mi amor por el café y el frío es por ti.

Y que cada vez que veo plantas floreciendo siempre te recuerdo sonriente viendo tus orquídeas, esas que pusiste en la ventana de la casa mirando hacia el Pico Bolívar… ¡Cuanto te gustaba también asomarte a ver cuando nevaba!
¡Cuanto me gustaba a mi verte feliz!

Ninguna torta olerá jamás tan deliciosa como las que tú hacías entre semana sin algún cumpleaños como razón, y nada sabrá tampoco como el toddy caliente que hacías cuando llovía, ¡yo aquí ni siquiera tengo Toddy! Pero más difícil aún: no te tengo a ti.

¿Quien me va a decir que cualquier mal me lo puede curar el Atamel? Si no es recetado por ti entonces creo que no me funciona, ¿y quien me va acariciar como lo hacías tú cuando estaba triste?

La vida pasa muy rápido, y en ocasiones solo recuerdo cuanto te extraño, pero también sé quién debo tener presente algo más importante y que tú sabes también: Y es CUANTO te amo, que pronto volveremos a estar juntas y no importa en qué lugar del mundo sea, si es por estar junto a ti yo voy a donde sea.

Las palabras son cortas, y nuestra distancia es muy larga, pero tú sabes que mi amor es infinito. Todo lo que soy es solo un pequeño reflejo de ti.

Te amo…mamá.

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